Un mundo repleto de diferentes sensibilidades (Un món ple de diferents sensibilitats)

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En un mundo repleto de diferentes sensibilidades, formas y maneras, resulta (casi) imposible que salga perfecta una primera sesión de BDSM con alguien que has conocido por vez primera. La timidez, las dudas, la falta de confianza, el desconocimiento del otro, etc. hace que esa primera sesión, aunque pueda ir bien, nunca sea perfecta. Porque somos diferentes a los demás pero también diferentes a cuanto imaginamos que son los demás.

Aunque hay excepciones.

Son esas ocasiones en que el milagro sucede y, pese al total desconocimiento del otro, las cosas fluyen, las energías se modulan en la misma frecuencia y, a pesar de ser diferente de cuanto habías imaginado, la sesión acaba pareciéndote perfecta. De repente, te das cuenta de que esa persona es especial. No como sumisa sino como persona. No como una parte sino como un todo. Deseas volver a verla para dominarla pero también deseas volver a verla aunque nunca más fuese tu sumisa. Una conexión que, cuando poner en marcha el motor, te conduce por caminos más lejanos y emocionantes de lo que habías imaginado. Un todo, compuesto de fantásticas partes.

Y es que, en ocasiones, olvidamos que es más importante la persona que el rol. Conoces a alguien por el rol, aunque empatizas con la persona. Y, cuando eso sucede, sucede el milagro.


En un món ple de diferents sensibilitats, formes i maneres, resulta (gairebé) impossible que surti bé una primera sessió de BDSM amb algú que has conegut per primera vegada. La timidesa, els dubtes, la manca de confiança, el desconeixement de l’altre, etc. fa que aquesta primera sessió, encara que pugui anar bé, mai sigui perfecta. Perquè som diferents dels altres però també diferents de tot allò que imaginem que són els altres.

Tot i que hi ha excepcions.

Són aquestes ocasions en què el miracle succeeix i, malgrat el total desconeixement de l’altre, les coses flueixen, les energies es modulen en la mateixa freqüència i, tot i ser diferent de tot allò que havies imaginat, la sessió acaba semblant perfecte. Tot d’una, t’adones que aquesta persona és especial. No com submisa sinó com a persona. No com una part sinó com un tot. Voleu tornar a veure-la per dominar-la però també vols tornar a veure-la tot i que mai més fos la teva submisa. Una connexió que, quan posa en marxa el motor, et condueix per camins més llunyans i emocionants del que havies imaginat. Un tot, fet de fantàstiques parts.

I és que, de vegades, oblidem que és més important la persona que el paper. Coneixes a algú pel paper, tot i que empatitzes amb la persona. I, quan això succeeix, succeeix el miracle.

firma john deybe

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BDSM y prejuicios (BDSM i prejudicis)

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Observemos la sumisión desde un punto de vista desapasionadamente, desde una óptica ignorante ante lo que es el BDSM. ¿Por qué nadie querría entregar su voluntad a otra persona? La pregunta cae también en el lado del dominante: ¿Por qué aprovecharse de otra persona? Como he dicho antes, serían preguntas desapasionadas hechas desde la ignorancia. ¿Por qué? Nuestras respectivas civilizaciones llevan siglos luchando contra la esclavitud, contra el abuso, contra el poder desproporcionado. Y cuando hemos conseguido (parcialmente) todo eso, entonces unas personas con razonamiento lógico, cultura y libertad, deciden volver a recrear esos oscuros tiempos donde unos seres humanos pertenecían a otros. ¿Qué sentido tiene?

Para comprenderlo necesitaremos de argumentos que vayan más allá de la perversidad de la propuesta.

En primer lugar, no estamos hablando de recrear unos tiempos ni unos comportamientos oscuros. El esclavismo contiene una característica terrible que la sumisión no tiene: la voluntad. Un esclavo no quería ser esclavo, pero lo era. Una sumisa si que desea ser una “esclava”. Un esclavista utilizaba a sus esclavos para su beneficio a costa de la voluntad ajena. Un amo utiliza a su “esclava” dentro de lo pactado, de forma consensuada y beneficio propio. Este primer argumento acerca de la voluntariedad, desmontaría esa visión de que una sumisa es lo más parecido a una esclava.

Otro de los argumentos necesarios para comprender que el BDSM es sano, aparte del consenso, es el hecho de que ambos (dominante y dominado) obtienen placer con cuanto hacen. Algunas personas creen que ser am@ es hacer lo que te de la gana con tu sumisa en cada momento y que ser sumis@ consiste en obedecer siempre al dominante en todo, por encima de tus propios deseos o límites. Esto no es así: en el BDSM ambos deben obtener placer. Ese Win-Win que toda negociación de éxito requiere. Si los dos no salen ganando no tiene sentido, carece de futuro. Como comprenderéis en los tiempos de los esclavistas, ese Win-Win estaba desvirtuado hasta el punto de que la vida del esclavo carecía de toda importancia. ¿Y a quien le apetece morir?

El último argumento, el más importante es el de la libertad: en el BDSM la persona dominada es libre y solo actúa como sumisa cuando se mete en un rol de forma consensuada con un dominante. Cuanto más libre, más sumis@. Recordad siempre eso.

Si no es consensuado, si hacéis cosas que no os apetecen o no os sentís libres: no es BDSM.


Observem la submissió des d’un punt de vista desapassionat, des d’una òptica ignorant davant el que és el BDSM. Per què ningú voldria lliurar la seva voluntat a una altra persona? La pregunta cau també al costat del dominant: Per què aprofitar-se d’una altra persona? Com he dit abans, serien preguntes desapassionades fetes des de la ignorància. Per què? Les nostres respectives civilitzacions fa segles que lluiten contra l’esclavitud, contra l’abús, contra el poder desproporcionat. I ara que hem aconseguit (parcialment) tot això, llavors unes persones amb raonament lògic, cultura i llibertat, decideixen tornar a recrear aquests foscos temps a on uns éssers humans pertanyien a uns altres. Quin sentit té?

Per comprendre-necessitarem arguments que vagin més enllà de la perversitat de la proposta.

En primer lloc, no estem parlant de recrear uns temps ni uns comportaments foscos. L’esclavisme amaga una característica terrible que la submissió no: la voluntat. Un esclau no volia ser esclau, però ho era. Una submisa sí que desitja ser una “esclava”. Un esclavista utilitzava als seus esclaus per al seu benefici a costa de la voluntat aliena. Un amo utilitza al seu “esclava” dins d’allò que s’ha pactat, de forma consensuada i benefici propi. Aquest primer argument sobre de la voluntarietat, desmuntaria aquesta visió que una submisa és allò semblant a una esclava.

Un altre dels arguments necessaris per comprendre que el BDSM és sa, a banda del consens, és el fet que tots dos (dominant i dominat) obtenen plaer amb tot allò que fan. Algunes persones creuen que ser am@ és fer tot allò que et doni la gana amb la persona dominada en tot moment i que ser sumis@ consisteix a obeir sempre al dominant en tot, per sobre dels teus propis desitjos o límits. Això no és així: en el BDSM tots dos han d’obtenir plaer. Aquest Win-Win que tota negociació d’èxit requereix. Si tots dos no surten guanyant, no té sentit, no té futur. Com comprendreu en els temps dels esclavistes, aquest Win-Win estava desvirtuat fins al punt que la vida de l’esclau no tenia tota importància. ¿I a qui li ve de gust morir?

L’últim argument, el més important és el de la llibertat: al BDSM la persona dominada és lliure i només actua com submisa quan es fica en un paper de forma consensuada amb un dominant. Com més lliure, més submis@. Recordeu sempre això.

Si no és consensuat, si feu coses que no us vénen de gust o no us sentiu lliures: no és BDSM.

firma john deybe

Las normas y el agua fresca de la fuente (Les normes i l’aigua fresca de la font)

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De frente es una persona, de espaldas es otra, aunque siempre la misma. De frente, mi deseo es uno, cuando veo su espalda, el deseo es otro, aunque es el mismo e igual de intenso. Puede estar completamente desnuda, completamente vestida o en ropa interior. Y aunque ella siempre parece diferente, siempre es la misma. Deseas beber el agua de la fuente, porque tienes sed. ¿Importa donde esté la fuente? ¿De donde venga el agua? Por supuesto que importa porque, aunque el agua siempre es agua, nunca es la misma agua. Cada persona es un mundo en si mismo, cada deseo se asienta en mecanismos que aún desconocemos, empujando o frenando nuestras emociones. Cada persona que es dominada es alguien diferente, aunque todas desean ser dominadas y todas por motivos diferentes. Lo mismo sucede con los que dominan. Es ridículo convencerse de que el mundo es uno de esos juegos infantiles donde la pieza redonda solo encaja en el hueco redondo y lo mismo con el resto de formas. Hay que comprender la esencia de aquellos con quienes nos cruzamos, da igual que compartan la desnudez, el deseo o el agua que beben de la fuente. No podemos dominar de la misma forma a diferentes porque esas personas, diferentes entre si como la noche y el día, necesitan ser dominadas de formas diferentes. Cada persona tiene un mecanismo escondido, ya sea el deseo, la necesidad, la curiosidad o la mezcla de todo y de nada. ¿Quieres ser sumisa porque te mueve el deseo sexual de probar algo diferente? Adelante, eso no es mejor ni peor que quien desee ser sumisa para experimentar el dolor o la humillación. Esto no es un concurso porque tanto concursantes como preguntas como premios… son todos iguales, aunque diferentes.

Olvidad lo que habéis leído sobre las reglas, las prácticas, todo cuanto de normativo tiene el BDSM. Cada persona es diferente y necesita sus propias reglas, sus propias prácticas. Y es nuestra tarea como dominantes, comprender que mueve a esa persona a ser dominada, cuales son sus mecanismos tanto reactivos como proactivos. Para dominar hay que comprender y empatizar, no simplemente actuar basándonos en unas reglas y prácticas. Para ser dominado hay que entender que no se trata de un concurso sino de coherencia interna y esfuerzo.


De front és una persona, d’esquena és una altra, tot i que sempre la mateixa. De front, el meu desig és un, quan veig la seva esquena, el desig és un altre, tot i que és el mateix i igual d’intens. Pot estar completament nua, completament vestida o en roba interior. I encara que ella sempre sembla diferent, sempre és la mateixa. Vols beure l’aigua de la font, perquè tens set. Importa a on estigui la font? D’on vingui l’aigua? Per descomptat que importa perquè, tot i que l’aigua sempre és aigua, mai és la mateixa aigua. Cada persona és un món en si mateix, cada desig s’asseu en mecanismes que encara desconeixem, empenyent o frenant les nostres emocions. Cada persona que és dominada és algú diferent, encara que totes desitgen ser dominades i totes per motius diferents. La cosa mateixa passa amb aquells que dominen. És ridícul convèncer-se que el món és un d’aquests jocs infantils on la peça rodona només encaixa en el buit rodó i el mateix amb la resta de formes. Cal comprendre l’essència d’aquells amb qui ens creuem, tant és que comparteixin la nuesa, el desig o l’aigua que beuen de la font. No podem dominar de la mateixa manera a diferents perquè aquestes persones, diferents entre si com la nit i el dia, necessiten ser dominades de formes diferents. Cada persona té un mecanisme amagat, ja sigui el desig, la necessitat, la curiositat o la barreja de tot i de res. Vols ser submisa poque et mou el desig sexual de provar quelcom diferent? Endavant, això no és millor ni pitjor que aquella que vulgui ser submisa per experimentar el dolor o la humiliació. Això no és un concurs perquè tant concursants com preguntes com premis … són tots iguals, tot i que diferents.

Oblideu allò que heu llegit sobre les regles, les pràctiques, tot allò que de normatiu té el BDSM. Cada persona és diferent i necessita les seves pròpies regles, les seves pròpies pràctiques. I és la nostra tasca com a dominants, comprendre que mou a aquesta persona a ser dominada, quins són els seus mecanismes tant reactius com proactius. Per dominar cal comprendre i empatitzar, no només actuar d’acord amb unes regles i unes pràctiques. Per ser dominat cal entendre que no es tracta d’un concurs sinó de coherència interna i esforç.

firma john deybe

La ignorància i el BDSM (La ignorancia y el BDSM)

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Fa poc, a la xarxa, una persona em va dir que mai practicaria BDSM perquè ella respectava a les persones (no com els que practiquem BDSM, és clar). L’endemà, una altra persona em va dir que el BDSM no era més que una excusa per normalitzar el maltractament. He llegit a gent atacar al BDSM des de la ignorància i amb els pitjors adjectius que ningú pot utilitzar. El motiu d’aquest terrible atac és el prejudici que neix de la ignorància: desconeixen el profund respecte i la voluntarietat d’aquells que practiquen BDSM. És més, m’atreviria a dir que en una relació BDSM hi ha més respecte, amor i llibertat que en la immensa majoria de relacions que estableixen les persones. En la ment de qui desconeix tot sobre BDSM imaginen un escenari tètric on algú sàdic (i fins i tot mentalment malalt) s’aprofita d’una altra persona indefensa contra la seva voluntat. Creuen que algú que domina no respecte a qui és dominat.

A una oficina hi ha humiliacions diàries contra empleats per part els seus caps iho contemplem com a part del salari. En un restaurant hi ha clients que humilien als empleats i ningú diu res. En un partit de futbol, ​​els espectadors intenten humiliar als contraris i la gent els aplaudeix. A la televisió veiem tertúlies on l’únic argument dels tertulians és humiliar el contrari i és una cosa tan normal que qui no té capacitat d’enfonsar al contrari, se’n va del programa.

Però clar, dues persones decideixen amb absoluta llibertat ficar-se en una habitació per practicar BDSM des del respecte … això és l’infern de Dante.

No hi ha més cec que aquell que no vol veure.


Hace poco, en las redes sociales, una persona me dijo que nunca practicaría BDSM porque ella respetaba a las personas (no como los que practicamos BDSM, claro). Al día siguiente, otra persona me dijo que el BDSM no era más que una excusa para normalizar el maltrato. He leído a gente atacar al BDSM desde la ignorancia y con los peores adjetivos que nadie puede utilizar. El motivo de ese terrible ataque es el prejuicio que nace de la ignorancia: desconocen el profundo respeto y la voluntariedad de quienes practican BDSM. Es más, me atrevería a decir que en una relación BDSM hay mas respeto, amor y libertad que en la inmensa mayoría de relaciones que establecen las personas. En la mente de quien desconoce todo sobre BDSM imaginan un escenario tétrico donde alguien sádico (e incluso mentalmente enfermo) se aprovecha de otra persona indefensa contra su voluntad. Creen que alguien que domina no respeta a quien es dominado.

En una oficina hay humillaciones diarias contra empleados por parte sus jefes y lo contemplamos como parte del salario. En un restaurante hay clientes humillan que los empleados y nadie dice nada. En un partido de futbol, los espectadores intentan humillar a los contrarios y la gente es jalea. En televisión vemos tertulias donde el único argumento de los tertulianos es humillar al contrario y ya es algo tan normal que quien no tiene capacidad de hundir al contrario, se va del programa

Pero claro, dos personas deciden con absoluta libertad meterse en una habitación para practicar BDSM desde el respeto… eso es el infierno de Dante.

No hay mas ciego que el que no quiere ver.

firma john deybe

A on acaba la vida i comença el rol? (¿Dónde acaba la vida y comienza el rol?)

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A on acaba la vida i comença el rol? La pregunta podria fer-se també en sentit invers, tot i que la reflexió que pretenc ara deixa fora els 24/7 o a tots aquells que senten que la part principal de la seva vida és el seu rol de dominant i/o dominat.

En el meu cas, contemplo el fet de ser amo com quelcom ocasional, tot i que no menor. Tinc clar que exercir d’amo és una cosa que practico des de fa molt i ho faig perquè em ve de gust més que perquè ho necessiti. És veritat que si pas mesos o setmanes sense exercir d’amo, sento que alguna cosa em falta. La veritable pregunta és: ¿podríeu viure sense practicar BDSM? La resposta a aquesta pregunta us ajudaria, en certa manera, a contestar la pregunta d’on acaba la vida i comença el paper.

Podria viure sense BDSM? Podria, és clar. Em faltaria alguna cosa però no seria tan terrible com per convertir la resta de la meva existència en una tragèdia. I això no vol dir que em prengui ser amo com un divertiment passatger.

A on acaba la vida i comença el paper? En el meu cas, la vida s’imposa al paper i no vull que el paper condicioni la meva vida. Exerceixo d’amo quan puc, quan vull, quan sento que ho necessito. Però la vida, per a mi, és alguna cosa més grandiosa.

Per dir-ho d’alguna manera: la vida és la costella i exercir d’amo és la sal i el pebre que li tires per sobre.


¿Dónde acaba la vida y comienza el rol? La pregunta podría hacerse también en sentido inverso, aunque la reflexión que pretendo deja fuera a los 24/7 o a todos aquellos que sienten que la parte principal de su vida es su rol de dominante y/o dominado.

En mi caso, contemplo el ser amo como algo ocasional, aunque no por ello menor. Tengo claro que ejercer de amo es algo que practico desde hace mucho y lo hago porque me apetece mas que porque lo necesite. Es verdad que si paso meses o semanas sin ejercer de amo, siento que algo me falta. La verdadera pregunta es: ¿podríais vivir sin practicar BDSM? La respuesta a esa pregunta os ayudara, en cierta manera, a contestar a la pregunta de dónde acaba la vida y comienza el rol.

¿Podría vivir sin BDSM? Podría, claro. Me faltaría algo pero no sería tan terrible como para convertir el resto de mi existencia en una tragedia. Y eso no significa que me tome el ser amo como un divertimento pasajero.

¿Dónde acaba la vida y comienza el rol? En mi caso, la vida se impone al rol y no quiero que el rol condicione mi vida. Ejerzo de amo cuando puedo, cuando quiero, cuando siento que lo necesito. Pero la vida, para mí, es algo más grandioso.

Por decirlo de alguna manera: la vida es el chuletón y ejercer de amo es la sal y la pimienta que le echas por encima.

firma john deybe

Errare humanum est

Errare humanum est. Errar és d’humans. O això diuen. Qui no s’hagi equivocat alguna vegada que aixequi la mà. No veig cap mà aixecada a l’auditori, entesos. El problema no és errar, tots ens hem equivocat en algun moment. El problema consisteix a reconèixer l’error. Quantes vegades hem negat el nostre error tot i que som conscients que hem ficat la pota fins al fons? Això succeeix principalment a les relacions personals a on reconèixer l’error propi pot implicar reconèixer l’encert d’altres. I això de reconèixer als altres en detriment nostre és quelcom que no ve de gust fer.

L’altre dia em vaig equivocar amb algú, va ser un error que podia preveure, el veia venir però no em vaig saber negar-me el fet de fer-ho. Era una cosa que volia fer fa temps i suposo que la meva salut mental o el meu egoisme van prevaler sobre la prudència. Sabeu quan fareu alguna cosa i la vostra raó diu “no, no, no” però acabeu fent-? Doncs això, encara que sonés en bucle la cançó “Rehab” d’Amy Winehouse en bucle repetint la tornada “No, no, no” (o com diu ella “Nou, nou, nou”), en el teu cap sona “sí, sí, si “. I com va acabar la malaguanyada cantant? Doncs això: malmesa.

L’error que vaig cometre no va ser tan terrible, en realitat només va consistir a confessar-li alguna cosa a algú. No crec que tingués esperances de res amb aquesta persona. En realitat no crec ni tan sols que ho fes esperant una sorpresa per part d’aquesta persona. Però ho vaig fer, em vaig treure la careta i em vaig mostrar com amo. Va ser un error? Doncs ara que reflexiono sobre això, no. La seva resposta amagava una negativa en pla “que bé però a mi no m’agrada aquest món”. Potser aquest NO de la seva resposta va ser el que em porta a parlar (escriure) sobre els errors.

No va ser un error, no sé per què però ara estic més tranquil, també una mica avergonyit, però tranquil. Per què havia de dir-li? No tinc ni idea, no hi havia cap necessitat. Potser hauria d’escriure menys sobre els errors i més sobre el subconscient.

O sobre l’inconscient.


Errare humanum est. Errar es de humanos. O eso dicen. Quien no se haya equivocado alguna vez que levante la mano. No veo ninguna mano levantada en el auditorio, entendido. El problema no es errar, todos nos hemos equivocado en algun momento. El problema consiste en reconocer el error. ¿Cuantas veces hemos negado nuestro error aunque seamos conscientes de que hemos metido la pata hasta el fondo? Esto sucede mayormente en las relaciones personales donde reconocer el error propio puede implicar reconocer el acierto de otros. Y eso de reconocer a los demas en detrimento nuestro es algo que no apetece hacer.

El otro dia me equivoqué con alguien, fue un error que podía preveer, lo veía venir pero no me supe negarme el hacerlo. Era algo que quería hacer hace tiempo y supongo que mi salud mental o mi egoismo prevalecieron sobre la prudencia. ¿Sabeis cuando vais a hacer algo y vuestra razón dice “no, no, no” pero acabais haciendolo? Pues eso, aunque sonase en bucle la canción “Rehab” de Amy Winehouse en bucle repitiendo el estribillo “No, no, no” (o como dice ella “Nou, nou, nou”), en tu cabeza suena “si, si, si”. ¿Y como acabó la malograda cantante? Pues eso: malograda.

El error que cometí no fue tan terrible, en realidad solo consistió en confesarle algo a alguien. No creo que tuviese esperanzas de nada con esa persona. En realidad no creo ni tan siquiera que lo hiciese esperando una sorpresa por parte de esa persona. Pero lo hice, me quité la careta y me mostré como amo. ¿Fue un error? Pues ahora que reflexiono sobre ello, no. Su respuesta escondía una negativa en plan “que bien pero a mi no me gusta ese mundo”. Quizás ese NO de su respuesta fue lo que me lleva a hablar (escribir) sobre los errores.

No fue un error, no se por que pero ahora estoy mas tranquilo, tambien algo avergonzado, pero tranquilo. ¿Por que debía decirselo? No tengo ni idea, no habia ninguna necesidad. Quizás debería escribir menos sobre los errores y más sobre el subconsciente.

O sobre el incosciente.

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Maltracte i BDSM (Maltrato y BDSM)

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La principal por d’algú que comença al món del BDSM és topar-se amb algú malvat, algú que fingeixi ser qui no és i aprofita el seu rol d’amo per fer mal aliè a la voluntat de la persona submisa. És una por lògica, tot i que si acceptem aquesta premissa, hauríem també d’acceptar que aquesta gent malvada no només pretenen fer-se passar per amos, també pretenen fer-se passar per amics, per col·legues simpàtics, per veïns agradables o fer-se passar aquest encantador i innocent noi que acabes de conèixer a la barra d’una discoteca. Circumscriure la por només al BDSM és simplificar les coses. Quan diuen que estàs més exposada si decideixes que algú et lligui a un llit, sempre els contesto que moltes persones es deixen lligar per desconeguts com a part d’un joc sexual fora del sadomasoquisme o que el mateix perill succeeix amb anar-te amb un desconegut al teu casa. I és aquí on entra aquest concepte de polèmic debat que comença amb la paraula “maltractament”. Sincerament, crec que associar maltractament amb BDSM és la sortida més fàcil per a qui prefereix culpar a comprendre. Per descomptat que hi ha maltractadors (o falsos amos) al BDSM però també n’hi ha en qualsevol altre aspecte de la vida: ser amo és un paper, però el maltractament comença amb la persona, no amb el paper. És el maltractador el que adopta el paper d’amo (o fals amo), no es converteix en maltractador per ser amo. És una diferència que cal entendre.

Els amos no són maltractadors però sí que hi ha maltractadors que són amos.

Entenc que aquesta por generalitzada (amb motiu) és allò que mou a moltes dones a rebutjar el fet d’endinsar-se al món del BDSM. Cal comprendre que la por instal·lada a la societat (amb motiu) pot augmentar en el cas d’imaginar un escenari BDSM. Comprenguem això i en comptes de generalitzar amb el maltractament i el BDSM, fem l’exercici de comprendre que el masclisme no és una cosa pròpia del BDSM sinó de la societat. I el BDSM forma part de la societat. Abans en aquest blog ja vaig escriure sobre masclisme i BDSM, sobre els perills d’associar una cosa a una altra i d’oblidar la voluntarietat d’aquells que el practiquen.

Estic convençut que algunes persones creuran que escric això i així perquè sóc home, perquè sóc amo. Creuran que defenso alguna cosa que m’interessa defensar. Però no és així, estic convençut que, més enllà del meu gènere, associar maltractament al BDSM és un error massa comú. I aquesta afirmació no té res a veure amb què sigui home o dona sinó amb la sanitat mental dels qui el practiquen.


El principal miedo de alguien que comienza en el mundo del BDSM es el de toparse con alguien malvado, alguien que finja ser quien no es y aproveche su rol de amo para hacer daño ajeno a la voluntad de la persona sumisa. Es un miedo lógico, aunque si aceptamos esta premisa deberíamos también aceptar que esa gente malvada no solo pretenden hacerse pasar por amos, también pretenden hacerse pasar por amigos, por colegas simpáticos, por vecinos agradables o hacerse pasar ese encantador e inocente tipo que acabas de conocer en la barra de una discoteca. Circunscribir el miedo solo al BDSM es simplificar las cosas. Cuando me dicen que estás más expuesta si decides que alguien te ate a una cama, siempre les contesto que muchas personas se dejan atar por desconocidos como parte de un juego sexual fuera del BDSM o que el mismo peligro sucede con irte con un desconocido a tu casa. Y es aquí donde entra ese concepto de polémico debate que comienza con la palabra “maltrato”. Sinceramente, creo que asociar maltrato con BDSM es lo más fácil para quien prefiere culpar a entender. Por supuesto que hay maltratadores (o falsos amos) en el BDSM pero también los hay en cualquier otro aspecto de la vida: ser amo es un rol, pero el maltrato comienza con la persona, no con el rol. Es el maltratador el que adopta el rol de amo (o falso amo), no se convierte en maltratador por ser amo. Es una diferencia que hay que entender.

Los amos no son maltratadores pero si que hay maltratadores que son amos.

Entiendo que ese miedo generalizado (con motivo) es el que mueve a muchas mujeres a rechazar el adentrarse en el mundo del BDSM. Hay que comprender que el miedo instalado en la sociedad (con motivo) puede aumentar en el caso de imaginar un escenario BDSM. Comprendamos eso y en vez de generalizar con el maltrato y el BDSM, hagamos el ejercicio de comprender que el machismo no es algo propio del BDSM sino de la sociedad. Y el BDSM forma parte de la sociedad. Antes en este blog ya escribí sobre machismo y BDSM, sobre los peligros de asociar una cosa a otra y de olvidar la voluntariedad de quienes lo practican.

Estoy convencido de que algunas personas creerán que escribo esto y así porque soy hombre, porque soy amo. Creerán que defiendo algo que me interesa defender. Pero no es así, estoy convencido de que, más allá de mi género, asociar maltrato al BDSM es un error demasiado común. Y esta afirmación no tiene nada que ver con que sea hombre o mujer sino con la sanidad mental de quienes lo practican.

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