Las fotos (relato)

Era una mujer alta, más que cualquier otra, más alta incluso que la mayoría de los hombres. Su cuerpo era proporcionado, tirando a delgada y con un piercing coronando su hermoso estómago, apresando la parte superior del ombligo en forma de diamante. Su rostro era hermoso, con dos luminosos ojos azules, los labios pintados de rojo y el pelo rapado casi al cero, de un blanquecino rubio. Era una mujer de esas que obligaban a cualquiera a girar la cabeza para seguir mirándola unos segundos más. Ella era consciente, claro. La hermosura abunda en la vida en igual medida que la fealdad, aunque la autenticidad, en una sociedad como la nuestra, es una joya imposible de encontrar y la mujer alta, ajena a modas y añadidos, era auténtica por todos los costados.

La mujer, ahora desnuda, se tumbó en la cama. A su lado habían unas pinzas de ropa. También un teléfono móvil que tenía pensado utilizar a modo de cámara de fotos. La mujer cogió aire por la boca y colocó la primera pinza en uno de sus pezones, el dolor resultaba tolerable aunque también era consciente de que no podría aguantar por mucho tiempo. Una nueva pinza en el otro pezón. El dolor, a medida que se intensificaba, se convertía en placer también. Entonces colocó una de las pinzas en su sexo, perfectamente depilado. El dolor era ahora mayor a que el placer. Pero continuó, más pinzas mientras sus dedos entraban y salían de su vagina, de su ano. El dolor y el placer alcanzando el límite de lo insoportable.

Entonces cogió el teléfono móvil y, apuntando en dirección al espejo donde ahora se reflejaba, hizo todas las fotos que pudo, hasta alcanzar un poderoso orgasmo que arrancó el teléfono de sus dedos. Exhausta, cerró los ojos mientras quitaba las pinzas.

Entonces envió todas las fotos a su amo. “Buena sumisa”, contestaría él, como siempre. La mujer sonrió satisfecha.

Todo tal y como le había ordenado su amo.

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Win win

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¿BDSM es solo dar (como dominados) o solo recibir (como dominantes)? En cualquier tipo de negocio, el win-win el único  escenario de futuro (donde ambos ganen). Poco importa si es BDSM, una amistad, un negocio, una cena o una relación de pareja. imaginemos una relación sexual entre dos: ¿tiene sentido que solamente uno experimente placer? Posiblemente si, siempre que la persona que no experimente placer, lo tenga en el siguiente encuentro (hoy ganó yo, la próxima vez ganas tú). O también si la persona que no obtiene placer sexual, obtiene placer dando placer (una actitud cercana a la sumisión donde ambos ganan)..

Recordad siempre cuando os relacionéis con otros para cualquier motivo: el escenario perfecto es el win win. O, en todo caso un “hoy gano yo, mañana tú”. Cualquier otro tipo de relación que no sea esas dos puede acabar siendo maltrato, chantaje, abuso, algo tóxico, peligroso, deprimente, descorazonador, inmoral o inaceptable. Incluso esclavitud, pensad en ello.

Como rezaba el titulo de la maravillosa película de Tom McCarthy: Win win, ganamos todos

Sexo y BDSM

La mayoría de las personas se embarcan en el BDSM utilizando esa conocida pasarela que es el sexo. ¿Por qué no? Los talibanes del BDSM le han declarado la guerra a los vainilla, como si los segundos fuesen montados en una vespa que hubiesen aparcado delante de ese exclusivo club de morteros que es el BDSM. De acuerdo, clasistas hay en todos lados. Pero vayamos a lo importante: ¿ser dominado (o dominante) en el sexo es practicar BDSM?

Mi respuesta es siempre la misma: las etiquetas nos impiden disfrutar. Olvidad las etiquetas.

Eres una mujer, atada a una cama, con los ojos vendados, desnuda, sientes la respiración de la otra persona cerca de ti, sientes su presencia y sabes que nada puedes hacer. Estas en sus manos, eres un objeto para su disfrute, para un placer que te es ajeno. Sucederá lo que habéis pactado y eso es lo importante, aunque los talibanes sigan diciendo que, como no hay elementos propios del BDSM, simplemente practicáis sexo “vainilla”.

Y lo dicen con tono despreciativo.

Sientes la respiración del dominante, sientes que va a penetrarte por cualquier lado y, aunque prefieras otra cosa, vas a aceptarlo porque tu máxima prioridad es someterte y dar placer a la otra persona. No quieres pensar, solo obedecer ser útil. El pene entra en tu boca, tu intentas chupar lo mejor que sabes, deseando que la otra persona acabe en tu boca entre temblores para entender que, por unos segundos, tú has tenido el control. Deseas que ese mismo pene o esos dedos penetren todos y cada uno de tus orificios, deseas abrirte y sentir el aliento de la otra persona en tu nuca mientras está dentro de ti. Estas dispuesta a todo por satisfacer a esa persona.

¿Qué importa que esto sea o no sea BDSM?

Més pluja (Más lluvia)

He escrit alguna vegada sobre la pluja en aquest blog. M’encanta la pluja igual que a l’home-llop li transforma la lluna o al Doctor Jekyll li hipnotitza el Senyor Hyde. Els dies que no plou sóc un addicte, tremolant pels carrers com un drogoaddicte que no pot accedir a la seva droga, sense més rumb que l’espera. La pluja em converteix en algú que no sé si vull ser perquè treu l’autèntica persona que sóc. Aquest animal sense raó ni moral que és, al mateix temps, el millor i el més perillós dels amos.


(Traducción al castellano) He escrito alguna vez sobre la lluvia en este blog. Me encanta la lluvia igual que al hombre-lobo le transforma la luna o al Doctor Jekyll le hipnotiza el Señor Hyde. Los días que no llueve soy un adicto, temblando por las calles como un drogadicto que no puede acceder a su droga, sin más rumbo que la espera. La lluvia me convierte en alguien que no se si quiero ser porque saca la auténtica persona que soy. Ese animal sin razón ni moral que es, al mismo tiempo, el mejor y el mas peligroso de los amos.

 

La bossa d’escombraries que degota (La bolsa de basura que gotea)

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Vam poder constituir quelcom meravellós, de fet, gairebé ho aconseguim, però vaig oblidar que “realitat” acostuma a rimar amb “crueltat” i totes dues ens van separar com ningú hagués imaginat, ni tan sols volent-ho. Jo no ho vaig voler, per descomptat.

El problema és que ara jo no puc ser qui vols que sigui perquè segueixo sent la mateixa persona, atrapat en el mateix parany que vas crear. No puc ser amic de qui, en comptes d’entendre’m, vol de mi només allò que necessita. Perquè no sóc una font d’aigua, no sóc una ampolla de suc ni tampoc el forn del forner. Només sóc una targeta de crèdit sense fons, sóc la bossa d’escombraries que degota o aquest que sempre s’enamora en la primera cita.

Sóc jo, i ja no puc ser la teva versió de jo.


(Traducción al castellano) Pudimos constituir algo maravilloso, de hecho, casi lo conseguimos, pero olvidé que “realidad” acostumbra a rimar con “crueldad” y ambas nos separaron como nadie hubiese imaginado, ni aun queriéndolo. Yo no lo quise, desde luego.

El problema es que yo no puedo ser ahora quien quieres que sea porque sigo siendo el mismo, atrapado en la misma trampa que creaste. No puedo ser amigo de quien, en vez de entenderme, quiere de mí solo aquello que necesita. Porque no soy una fuente de agua, no soy una botella de zumo ni tampoco el horno del panadero. Solo soy una tarjeta de crédito sin fondos, soy la bolsa de basura que gotea o ese que siempre se enamora en la primera cita.

Soy yo, y ya no puedo ser tu versión de yo.

BDMS i art -3- (BDSM y arte -3-)

Què succeeix quan agafem un una cosa infantil i ho convertim en una cosa adulta? Doncs que hem creat una obra d’art a on, de forma involuntària, reflexionem sobre aquest adult que continua jugant… És art una joguina reconvertida en una imatge BDSM? Sense cap dubte.


¿Qué sucede cuando cogemos un algo infantil y lo convertimos en un algo adulto? Pues que creamos una obra de arte donde, de forma involuntaria, reflexionamos sobre ese adulto que sigue jugando… ¿Es arte un juguete reconvertido en una imagen BDSM? Sin lugar a duda.

 

BDMS i art -2- (BDSM y arte -2-)

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Recordo la primera vegada que vaig entrar al SexMuseum d’Amsterdam, el fet que més em va sorprendre era que el sexe (o el porno) no eren només les revistes o pel·lícules que jo havia conegut fins a aquell moment. Era jove i no existia internet així que parlo de revistes amagades sota el matalàs del llit o pel·lícules porno en VHS. Ara tinc una edat, però recordo que aquell museu mostrava el sexe com alguna cosa normal, fins i tot les filies més amagades, integrant-ho en la cultura popular i despullant-ho de tota culpabilitat. El sexe era art i hi havia un apartat dedicat al BDSM que també era art.

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En aquesta nova entrega del BDSM com a art (o l’art dins del BDSM) voldria plantejar si el BDSM (com el sexe) podria sortir de la foscor i el silenci per acabar convertint-se en art a un museu.

Per què no? Coses pitjors hem vist…


(Traducción al castellano) Recuerdo la primera vez que entré en el SexMuseum de Amsterdam, lo que más me sorprendió es que el sexo (o el porno) no eran solo las revistas o películas que yo había conocido. Era joven y no existía internet así que hablo de revistas escondidas bajo el colchón de la cama o películas porno en VHS. Ahora tengo una edad, pero aún recuerdo que el sexo, en aquel museo, mostraba el sexo como algo normal, incluso las filias más escondidas, integrándolo en la cultura popular y despojándolo de toda culpabilidad. El sexo era arte y había un apartado dedicado al BDSM que también era arte.

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En esta nueva entrega del BDSM como arte (o el arte dentro del BDSM) quisiera plantear si el BDSM (como el sexo) podría salir de la oscuridad y el silencio para acabar convirtiéndose en arte.

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¿Por qué no? Cosas peores hemos visto en un museo…