“Historia de O”

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¿Es “Historia de O” una buena novela? La respuesta es difícil, en cuanto a calidad en el arte, la subjetividad o el gusto tiene demasiado que ver a la hora de definir lo que es bueno o lo que es peor. En realidad valoro “Historia de O” más por lo que cuenta que por como lo cuenta aunque eso lo explicaré más adelante. Ahora vayamos curioso germen de la novela porque lo que muchos no saben es que “Historia de O” nunca se escribió para ser publicada. En realidad su autora no se llamaba Pauline Reage sino Anne Desclos, una escritora “no profesional” quien a los 86 años reveló al mundo que había escrito esa novela para impresionar a su amante y que nunca pensaba que se publicaría. Quizás de ahí mis reservas sobre la novela que, en algunos momentos, parece algo atropellada, pretendiendo ser más la narración de la curiosidad de alguien que la narración de una historia. O por decirlo de otra manera, esa intención de la escritora de escribir ese texto para impresionar a su amante pesa demasiado en la construcción. O yo lo noto. Pero eso no es un defecto: me rompería ambas piernas por publicar una novela como esta. Soy crítico pero también escritor y admiro el talento innato y el éxito. Y en “Historia de O” hay mucho talento innato. Respecto al éxito, en el momento de su publicación, “Historia de O” se convirtió en la novela francesa (traducida) más vendida en el mundo, desbancando a “El pequeño príncipe” (o “El principito”) de Saint-Exupéry. Eso es éxito ¿no?

Hay otra pregunta que me resulta más interesante que la calidad sobre la novela. ¿Es “Historia de O” una novela sobre BDSM? Ese es un melón que (a diferencia de discusiones sobre la calidad) sí que me apetece abrir. Antes que nada, ya que he hablado del libro, hablaré también de la adaptación cinematográfica que el erotómano Just Jaeckin estrenó en 1975: es curiosa pero también es ñoña, cursi y casi infantil. Personalmente solo me interesa porque aparece el imprescindible Udo Kier (en el papel de Rene). Incluso el comic de otro erotómano como era Guido Crepax le da mil vueltas a la película de Jaeckin. Aunque eso era fácil ¿no?

 

Y ahora que me he despachado a gusto con la película, vayamos a por el meollo de la novela. Personalmente me cuesta entender “Historia de O” como una novela sobre BDSM de la misma manera que me cuesta entender que sean BDSM la saga de las sombras de Grey o los manuscritos del Marqués de Sade.

Intentaré explicarme: no creo que todas estas sean novelas sobre BDSM porque no creo que se haya escrito aun la novela sobre BDSM. En realidad son novelas que hablan sobre el descubrimiento, ya sea del mundo BDSM o el del patinaje artístico pero la mayoría lo hacen con el foco desviado pues  se preocupan más por ser un catalogo de prácticas del BDSM que de desarrollar internamente de los personajes. Incluso el Marques de Sade con todas sus filias y fobias, escribía sobre los mecanismos, no sobre las emociones.

En “Historia de O” es de las pocas novelas que “bordea” (no “aborda”) el BDSM preocupándose de los personajes más que de convertir la novela en ese catálogo. No lo consigue pero casi. Quizás por su propia naturaleza de no estar destinada a ser una novela con lo que no necesita explicarle al mundo entero lo que es el BDSM sino que la autora intentaba explicarle a su amante lo que podía llegar a desear o querer alguien como ella. Es una novela escrita de tú a tú que bebe directamente de la fantasía de una mujer. Y no hay nada más poderoso que escribir desde la verdad, aunque sean fantasías. Los lectores que no saben lo que es el BDSM se sienten identificados con lo que se cuenta en la novela: porque parece real y lo es, a su manera. En su esencia, es una oda a la imaginación que empuja al lector a ir un poco más allá de si mismo, explicando prácticas propias del BDSM con pasmosa naturalidad, huyendo de dramatismos y miedo. Quizás por todo eso, conecta con muchos lectores de cualquier edad, porque es la fantasía de alguien que conecta con nuestras propias fantasías, sobre todo en la fantasía de entregarte por completo a otra persona. Al final es de esas novelas que parecen escritas específicamente para nosotros y para nadie más.

Quizás no sea una gran novela si obviamos la mitología que la presentó como la novela definitiva sobre BDSM. Si le quitamos ese peso que no le corresponde, estamos ante una buena novela, escrita con honestidad y que consigue el milagro de conectar con el lector. Y eso, es magia pura.

firma john deybe

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