Control del telèfon (Control del teléfono)

Sin título

Fa poc vaig saber d’una relació Amo/submisa a on l’amo exercia un control estricte sobre la submisa i el seu telèfon (amb qui parlava, amb qui s’enviava missatges, etc.). Personalment això és quelcom que no m’agrada, tot i que si dues persones decideixen fer alguna cosa des de la seva total llibertat, no tinc res a dir. Que no m’agradi no significa que sigui correcte (fins i tot positiu). Tot i això, des de la meva òptica, és una pràctica que es basa en la desconfiança perquè la definició és que vull vigilar perquè crec que tinc quelcom a vigilar. A més, la submisa no se sentia còmoda amb aquest control la qual cosa era com dir que l’amo estava traspassant els límits. Per què succeeixen aquestes coses? De vegades, acceptem de l’altra persona quelcom que no desitgem, per por a perdre aquesta persona. I això és un gran error perquè el que fem en realitat és crear una relació de dependència a costa de la nostra felicitat o satisfacció personal.

Accepteu qualsevol cosa que us proposin (fins i tot el control del telèfon) però només si és quelcom que desitgeu realment i que no traspassa cap dels vostres límits. En cas de no fer això, entrareu a una relació tòxica que res a veure té amb aquesta relació sana que hauria d’existir sempre entre amo i submisa.


(Traducción al castellano) Hace poco conocí una relación Amo/sumisa donde el amo ejercía un control estricto sobre la sumisa y su teléfono (con quien hablaba, con quien se enviaba mensajes, etc.). Personalmente es algo que no me gusta, aunque si dos personas deciden hacer algo desde su total libertad, no tengo nada que decir. Que no me guste no significa que sea licito e incluso positivo. No obstante, desde mi óptica, es una práctica que se basa en la desconfianza porque la definición es que quiero vigilar porque creo que tengo algo que vigilar. Además, la sumisa no se sentía cómoda con ese control lo cual era como decir que el amo estaba traspasando los límites. ¿Por qué suceden estas cosas? A veces, aceptamos de la otra persona cosas que no desearíamos, por miedo a perder esa persona. Y eso es un gran error porque lo que hacemos en realidad es crear una relación de dependencia a costa de nuestra felicidad o satisfacción personal.

Aceptad cualquier cosa que os propongan (incluso el control del teléfono) pero solamente si es algo que deseáis realmente y que no traspasa ninguno de vuestros límites. De no hacer eso, entrareis en una relación tóxica que nada tiene que ver con esa relación sana que debería existir siempre entre amo y sumisa.

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Donar la cara (Dar la cara)

Sin título

Algunes persones arriben a aquest blog, vés tu a saber des d’on i com. Arriben i llegeixen. Les estadístiques diuen que arriba molta gent, des de diferents països, i que llegeixen molts dels textos que hi ha aquí. Tot i que gairebé ningú comenta, no li donen al “m’agrada” ni interactuen de qualsevol altra manera.

No és un retret, ho entenc. Què pensaria algú si veu que el veí o el seu fill li ha donat “m’agrada” a un post d’un blog com aquest? Tanmateix jo escric des de l’anonimat. Però no puc deixar de pensar en la paradoxa al fet que no donem la cara per temor a ser reconeguts en un espai on aquells que poden reconèixer-nos… han arribat també (vés tu a saber des d’on i com).

Si voleu dir-me qualsevol cosa mantenint l’anonimat, podeu escriure’m al correu electrònic. Algunes persones ho han fet, curiosament des d’adreces de correu anònimes (o que no desvetllaven la seva veritable personalitat). Però qui sóc jo per jutjar-los? Fins i tot la meva adreça de correu és també una màscara que oculta al meu veritable jo.

Prejudicis? Molts, tot i que no confoneu anonimat amb mentida.


(Traducción al castellano) Algunas personas llegan a este blog vete tú a saber desde dónde y cómo. Llegan y leen. Las estadísticas dicen que llega mucha gente, desde diferentes países, y que leen muchos de los textos que hay aquí. Aunque casi nadie comenta, no le dan al “me gusta” ni interactúan de cualquier otra manera.

No es un reproche, lo entiendo. ¿Qué pensaría alguien si ve que el vecino o su hijo le ha dado “me gusta” a un post de un blog como este? Yo mismo escribo desde el anonimato. Pero no puedo dejar de pensar en la paradoja de que no damos la cara por temor a ser reconocidos en un espacio donde aquellos que pueden reconocernos… han llegado también (vete tú a saber desde dónde y cómo).

Si queréis decirme cualquier cosa manteniendo el anonimato, podéis escribirme al correo electrónico. Algunas personas lo han hecho, curiosamente desde direcciones de correo anónimas (o que no desvelaban su verdadera personalidad). ¿Pero quien soy yo para juzgarles? Incluso mi dirección de correo es también una máscara que oculta a mi verdadero yo.

¿Prejuicios? Muchos, aunque no confundáis anonimato con mentira.

Silencis, veritats i mentides (Silencios, verdades y mentiras)

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Hi ha aquells qui confonen el silenci amb la mentida, una confusió amb fonament (com diria Karlos Arguiñano). Reformularé la sentència: silenci no és sempre mentida, però qui calla davant una pregunta és perquè (amb tota seguretat) té alguna cosa a ocultar, sigui gran, mitjà, petit o insignificant.

Silenci no és mentida, però després de molts silencis hi ha grans mentides.

El cas és que, personalment, prefereixo que reconeguin que m’han mentit al fet que no em diguin res. El silenci és bipolar i acaba pintant les veritats amb tonalitats de mentida. Així doncs, als ulls de qui espera resposta i no la troba, darrere sempre hi ha una mentida (sigui o no).

Desconfiem de qui no contesta, hi hagi el que hi hagi darrere perquè el silenci és dels covards i ningú pot confiar en un covard.


(Traducción al castellano) Hay quienes confunden el silencio con la mentira, una confusión con fundamento (como diría Karlos Arguiñano). Reformularé la sentencia: silencio no es siempre mentira, pero quien calla ante una pregunta es porque (con toda seguridad) tiene algo que ocultar, ya sea grande, mediano, pequeño o insignificante.

Silencio no es mentira, pero tras muchos silencios hay grandes mentiras.

El caso es que, personalmente, prefiero que reconozcan que me han mentido a que no me digan nada. El silencio es bipolar y acabada pintando las verdades con tonalidades de mentira. Así pues, a los ojos de quien espera respuesta y no la encuentra, detrás siempre hay una mentira (sea o no).

Desconfiamos de quien no contesta, haya lo que haya detrás porque el silencio es de los cobardes y nadie puede confiar en un cobarde.

Bien Alejandra, buena sumisa (relato)

 

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“Dejarás de temer cuando dejes de esperar” (Séneca)

Su rostro era la quintaesencia de todo cuanto asociamos a lo angelical. Podría haber sido una modelo de pasarela, una virgen pintada por Murillo o la relaciones públicas del mismísimo demonio. Podría haber hecho lo que quisiese con quien quisiese porque tal era su hermosura que las voluntades de hombres y mujeres quedaban anuladas al instante de verse reflejados en aquellos ojos azules. Alejandra era joven, hermosa y decidida. Lo cual acaba siendo

la peor de las combinaciones posibles, la más letal para todo aquel que no fuese ella misma. Sus ojos eran de un azul cristalino, coronados por dos cejas con personalidad, nariz pequeña, rasgos perfectos y unos labios carnosos que ella manejaba como arma de destrucción masiva.

Y, no obstante, esta diosa está ahora a mis pies, literalmente, desnuda y con las manos atadas a la espalda. Mirándome en actitud sumisa, puedo advertir un leve temblor en su cuerpo, quizás sea miedo, excitación o que sus desnudas rodillas reposan sobre la superficie de la fría bañera. ¿Qué importa? Hemos decidido que ese es el escenario que ella soñaba. Yo soy amo y, por supuesto, ella va a conseguir llevar ese deseo hasta la más cruda realidad. Porque es mi esclava.

—Abre la boca, sumisa —ordeno.

Alejandra obedece, abriendo la boca, entonces introduzco mi pene entre sus labios, lentamente, pero hasta el fondo, sin previo aviso. Ahí está la primera arcada. Veo el estómago de Alejandra convulsionándose y su garganta hinchada. Retiro mi pene y Alejandra tose, a continuación, escupe contra el suelo de la bañera. Ha llegado el momento de que el ángel demuestre que, en realidad, es la peor de las diablesas. Me observa y vuelve a abrir la boca.

Bien Alejandra, buena sumisa.

Vuelvo a introducir mi pene, pero esta vez no hasta el fondo. Voy a dejar que chupe un rato, a su ritmo. No lo hace mal, es más, diría que es una gran feladora porque tiene las manos atadas a la espalda y lo hace más que bien. En un momento determinado saco mi pene de su boca y, tirando con fuerza de su pelo, le recuerdo que tiene una lengua y tiene que usarla. Vuelve a chupar, ahora jugando con la lengua.

Bien Alejandra, buena sumisa.

Entonces, sin aviso, cojo su cabeza y le clavo mi pene hasta el fondo de su garganta, ella tose y vuelve a tener una arcada, pero, en esta ocasión, dejo mi pene en el límite unos segundos más. Alejandra se convulsiona, pero no puede hacer nada, respirando con fuerza por su nariz para no ahogarse. Saco mi

pene y Alejandra tiene una pequeña arcada, algo sale de su boca, babas y restos del desayuno, estrellándose contra el suelo de la bañera. Sus maravillosos ojos azules están ahora enrojecidos y sigue escupiendo y respirando con dificultad, como si un poder invisible la hubiese golpeado en el estómago. Entonces levanta la vista hasta mí y vuelve a abrir la boca.

Bien Alejandra, buena sumisa.

Vuelvo a meter mi pene en su boca,

esta vez agarro con una la parte superior de su cabeza y con la otra su garganta. Ha llegado el momento. Comienzo a follar su boca con brusquedad, ella aguanta estoicamente. De vez en cuando saco mi pene para que pueda escupir o vomitar, pero entonces vuelvo a follar, aunque ya no es su boca, sino su garganta. Hasta el fondo. Alejandra está llorando, aunque aguanta, su barbilla, sus pechos, su estómago y sus muslos están llenos de babas y más restos del desayuno. Ese escenario no me impide seguir follando con fuerza su boca hasta que noto como el orgasmo está a punto de sobrevenirme. La informo de ello mientras meto mi polla en su garganta todo donde ambos somos anatómicamente capaces. Mi semen se desliza por su garganta. Saco mi polla y Alejandra comienza a toser, su rostro está lleno de lágrimas. Entonces me mira y abre la boca para demostrar que se lo ha tragado. Después sonríe como el ángel que nunca ha dejado de ser.

Bien Alejandra, buena sumisa. La mejor sumisa, en realidad.

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Relato incluido en la recopilación “Perversos Relatos”, a la venta en AMAZON