Justícia divina (Justicia divina)

a31fdb34795c5d67713d5d8b97e00992.jpgCada dia que passa estic més convençut que si la justícia divina no existeix, hem de moure’ns perquè existeixi. La “justícia divina” (també coneguda com a “Karma instantani”) és un concepte gairebé metafísic que assegura l’existència d’alguna “forma” desconeguda que fa que les persones rebin en la mateixa mesura que fan. Si et portes malament, algú s’encarregarà que es portin malament amb tu. I viceversa.

Avui m’han deixat penjat a l’últim moment i sense la menor empatia per com m’ha fet sentir això. Una persona volia quedar avui amb mi, he mogut plans que tenia perquè sabia la cosa important que era la trobada per a aquesta persona. També per a mi, ho reconec. Poc abans de la nostra cita, simplement m’ha dit que no vindria. Sense empatia, sense calidesa, sense sentiments.

Amb el pas del temps he descobert que com millor intento portar-me com a persona (o més aporto com a amo), menys rebo. Això forma part de l’estrany mecanisme que fa que les persones es relaxin quan tot flueix i s’oblidin que rebre amabilitat per part dels altres és alguna cosa pel que han de sentir-se afortunades, no una obligació.

És per això mateix que, quan rebo silenci o indiferència en una relació (del tipus que sigui) que he establert amb una altra persona, em comporto, a partir d’aquest moment, de forma silenciosa o indiferent amb aquesta persona. No és que això arregli res, tampoc ho faig per venjança (de debò que no). Ho faig perquè crec fermament que ha de succeir així. Estic convençut en els resultats positius de la justícia divina tot i que només sigui perquè les persones s’adonin d’allò que són incapaces de valorar. La millor manera que s’adonin del que tenien i el que han perdut per la seva actitud, per no haver sabut valorar allò que van rebre.

Suposo que hi ha persones que prefereixen un amo dur, inflexible, una persona permanentment seriosa i que manipuli als altres.

Jo no sóc així i, per això mateix, no permeto que ningú sigui així amb mi.


(Traducción al castellano) Cada día que pasa estoy más convencido de que si la justicia divina no existe, debemos movernos para que se cumpla. La “justicia divina” (también conocida como “Karma instantáneo”) es un concepto casi metafísico que asegura la existencia de algún “ente” desconocido que hace que las personas reciban en la misma medida que hacen. Si te portas mal, alguien se encargará que se porten mal contigo. Y viceversa.

Hoy me han dejado colgado en el último momento y sin la menor empatía por cómo me ha hecho sentir eso. Una persona quería quedar hoy conmigo, he movido planes que tenía porque se lo importante que era para esa persona. También para mí, lo reconozco. Poco antes de nuestra cita, simplemente me ha dicho que no iba a venir. Sin empatía, sin calidez, sin sentimientos.

Con el paso del tiempo he descubierto que cuanto mejor intento portarme como persona (o más aporto como amo), menos recibo. Eso forma parte del extraño mecanismo que hace que las personas se relajen cuando todo fluye y se olviden que recibir amabilidad por parte de los demás es algo por lo que deben sentirse afortunadas, no una obligación.

Es por eso mismo que, cuando recibo silencio o indiferencia en una relación (del tipo que sea) que he establecido con otra persona, me comporto, a partir de ese momento, de forma silenciosa o indiferente con esa persona. No es que eso arregle nada, tampoco lo hago por venganza (de verdad que no). Lo hago porque creo firmemente que debe ser así. Estoy convencido en los resultados positivos de la justicia divina (aunque no creo ningún “ente” desconocido) aunque solo sea para que las personas se den cuenta de aquello que son incapaces de valorar. La mejor manera de que se den cuenta de lo que tenían y lo que han perdido por su actitud, por no haber sabido valorar lo que tenían.

Supongo que hay personas que prefieren un amo duro, inflexible, una persona permanentemente seria y que manipule a los demás.

Yo no soy así y, por eso mismo, no permito que nadie sea así conmigo.

Anuncis

El sexo en la cabeza y el cerebro entre las piernas

captura

La edad de Ana María era solo eso, una edad, incluso puede que fuese lo menos importante de ella. El lugar donde trabajaba tampoco importa, solo recuerdo que me dijo que tenía tres hijas y que los últimos meses habían sido los peores de su vida. El motivo por el que escupió esa frase sí que era importante. Lo más importante. Aunque hay ocasiones en que debes asumir las consecuencias, acompañar, cuidar, escuchar y asentir. Nunca hurgar, nunca preguntar, nunca adivinar, nunca interrogar. Nunca pregunto más allá de lo que creo que la gente quiere contarme porque el dolor de una herida es algo que solo siente el enfermo, por mucho que pretendamos estar a su lado, comprenderle e incluso mimetizarnos con su agonía. La mejor compresión es el amor incondicional.

¿Por qué escribo de Ana María? Porque Ana María escribe. Que simple es la vida ¿Verdad? Ana María no escribe sobre mí, pero sí que lo hace sobre ella. Incluso cuando no habla sobre ella misma es cuanto más cuenta sobre ella misma. Sus textos son la sublimación hecha mujer del escritor en cualquiera idealizaría en convertirse. ¿Por qué escribo ahora de Ana María? No escribo lo que sucedió ni lo que sucederá. Simplemente escribo lo que pudo suceder o podrá suceder y aunque sé que nunca sucederá, escribo igualmente. Porque gente como Ana María levantan el fuego de mi imaginación de escritor, mi hambre de hombre, mi lado más oscuro que, al tiempo, es el más brillante.

En ocasiones, Ana María me envía algún texto que escribe, da igual que haya pasado un año o una hora desde que leí su último texto porque siempre son tan enérgicos que, quien suscribe, no puede evitar que cierto escalofrio recorra su espalda. Mi espalda. La (imagino) maravillosa espalda de Ana María. Ella mueve las palabras hasta encajarlas y conseguir contar cuanto sucede, siempre con un narrador que está en su interior. El hígado, el corazón, los ovarios, el estómago… Y ella aun no lo sabe, porque Ana María cree que escribe con la cabeza, que debe escribir siempre con la cabeza. Y sucede que no entiende que ese es su mayor enemigo porque cuando Ana María permite que la auténtica Ana María salga desbocada cabalgado a toda velocidad, sin control, es cuando al lector se le eriza la piel. El lector: yo o cualquiera. Yo, especialmente.

Cada vez que leo algún texto que ha escrito Ana María no consigo evitar que el amo más poderoso e inflexible, surja de mi interior, rompiéndome desde dentro, rasgándome la piel y apareciendo de repente, dejando la piel de mi yo en el suelo, como una serpiente que muda la piel. Desconozco si Ana María es sumisa, si es ama, si lo es todo o si no es nada. Eso no debe importarme porque no estoy hablando de ella sino de mí. No estoy hablado de la causa sino del efecto. Me encantaría cogerla del pelo, arrancarle el vestido y hundir mis manos en toda ella. Sin pedir permiso, sin pedir perdón. Arriesgándome a todo por conseguirlo todo. Cada vez que la leo, la deseo.

Hay que escribir con los órganos sexuales y hay que tener sexo con el cerebro. Y, después de todos estos años, somos tan ingenuos que pensamos que sucede de forma contraria. Ana María, como yo, quizás como otros, tenemos el sexo en la cabeza y el cerebro entre las piernas. Y eso, es tan genuino como extraordinario.

Emocions pròpies i emocions alienes (Emociones propias y emociones ajenas)

Captura.JPGDeixar-se emportar per les emocions alienes acostuma a convertir-se un error perquè això significa que, algú que no ets tu mateix, mou les teves emocions cap a terrenys que no són els habituals. El problema sobrevé quan l’emoció aliena canvia d’adreça, però la pròpia contínua amb la mateixa intensitat. Deixar-se portar per les emocions dels altres és oblidar que tens personalitat pròpia. I l’única manera de recuperar la teva personalitat és allunyar-te d’aquelles emocions contagioses que et porta coses bones però també dolentes. Com aconsegueixes evitar comportar-te com els altres volen que et comportis? Estrenyent el pedal del fre fins que et faci mal el genoll. Després, lentament, torna a agafar la velocitat adequada que no és una altra que la teva velocitat. Si en aquesta maniobra perds al copilot: mala sort. Millor estar sol que fagocitat.


(Traducción al castellano) Dejarse llevar por la emoción ajena acostumbra a convertirse un error porque eso significa que, alguien que no eres tú mismo, mueve tus emociones hacia terrenos que no son los habituales. El problema sobreviene cuando la emoción ajena cambia de dirección, pero la propia continua con la misma intensidad. Dejarse llevar por las emociones de los demás es olvidar que tienes personalidad propia. Y la única manera de recuperar tu personalidad es alejarte de aquellas emociones contagiosas para lo bueno, aunque también para lo malo. ¿Cómo consigues evitar comportarte como los demás quieren que te comportes? Apretando el pedal del freno hasta que te duela la rodilla. Después, lentamente, vuelve a coger la velocidad adecuada que no es otra que tu velocidad. Si en esta maniobra pierdes al copiloto: mala suerte. Mejor solo que fagocitado.

Nuevo relato: “Nunca he visto antes a esa mujer”

“Nunca he visto antes a esa mujer, al menos nunca en persona. He visto fotos de ella, casi todas las que ella me envió, en las que estaba completamente desnuda. A pesar de eso, a pesar de que había hablado mucho con ella: nunca la había visto antes, y eso que la conocía desde hacía mucho, casi medio año. Ahora que todo es excitante, mi mente se niega a recordar mis desencuentros con ella. Tuve mucha paciencia, pero eso no tiene mérito porque cuando intuyes que algo te va a gustar, tu paciencia se multiplica. Y yo tengo una paciencia infinita…”

Continua aquí…

Excuses (Excusas)

capturaSón massa les submises (o persones que volen ser submises) que dubten de les seves capacitats, tot i que no per les seves capacitats tanmateix. Intentaré explicar-me millor: dubten que puguin arribar a ser submises, però no perquè es veuen incapaces sinó perquè valoren més altres condicionants de les seves vides que a la seva pròpia persona. Per exemple, amb prou feines disposen de temps lliure i creuen que una submisa ho ha de ser a tota hora, sempre disposada a donar un servei, com l’atenció al client 24 hores. Creuen que si, en algun moment, el seu amo pretén disposar d’elles o preguntar-los alguna cosa i no poden contestar immediatament, són submises dolentes. Creuen que una tasca que triguen a fer un dia en comptes d’en un minut, les converteix en submises dolentes. Un altre exemple on s’imposa el dubte per sobre de la realitat és que moltes creuen que mai estaran a l’altura de les circumstàncies: i si deceben al seu amo? És curiós, decideixen no començar quelcom només per la por a un eventual fracàs. Tot i això, coneixen a gent, s’enamoren, canvien de treball, proven una nova recepta de cuina o munten amb moto, assumint que el fracàs forma part de la vida (el fracàs no els frena).

No tinc temps… segurament et decebré… no sé què vull realment… Què són totes aquestes frases? Excuses, per descomptat. I no les culpo, jo també m’excuso quan desitjo alguna cosa amb totes les meves forces: es diu temor al fracàs. Com més ho desitges, més por tens i més et frenes. Nosaltres som els nostres propis enemics.

Per descomptat que no tens temps, per descomptat que acabaràs decebent a algú, per descomptat que no saps què vols realment (ni tu, ni ningú). Però això et frenarà per intentar ser submisa? No crec…


(Traducción al castellano) Son demasiadas las sumisas (o personas que quieren ser sumisas) que dudan de sus capacidades, aunque no por sus capacidades mismas. Intentaré explicarme mejor: dudan que puedan llegar a ser sumisas, pero no porque se vean incapaces sino porque valoran más otros condicionantes de sus vidas que a su propia persona. Por ejemplo, apenas disponen de tiempo libre y creen que una sumisa lo ha de ser a toda hora, siempre dispuesta, como un servicio de atención al cliente 24 horas. Creen que si, en algún momento, su amo pretende disponer de ellas o preguntarles algo y no pueden contestar inmediatamente, son malas sumisas. Creen que una tarea que tardan en hace un día en vez de en un minuto, las convierte en malas sumisas. Otro ejemplo donde se impone la duda por encima de la realidad es que muchas creen que nunca estarán a la altura de las circunstancias: ¿y si decepcionan a su amo? Es curioso, deciden no comenzar algo solo por el miedo a un eventual fracaso. No obstante, conocen a gente, se enamoran, cambian de trabajo, prueban una nueva receta de cocina o montan en moto, asumiendo que el fracaso forma parte de la vida (el fracaso no les frena).

No tengo tiempo… seguramente te decepcionaré… no sé qué quiero realmente… ¿Qué son todas estas frases? Excusas, por supuesto. Y no las culpo, yo también me excuso cuando deseo algo con todas mis fuerzas: se llama temor al fracaso. Cuanto más lo deseas, más miedo tienes y más te frenas. Nosotros somos nuestros propios enemigos.

Por supuesto que no tienes tiempo, por supuesto que acabaras decepcionando a alguien, por supuesto que no sabes qué quieres realmente (ni tú, ni nadie). ¿Pero eso te va a frenar para intentar ser sumisa? No lo creo…

Anar, venir, sortir, tornar, anar… (Anar, venir, sortir, tornar, anar…)

captura
Molta gent s’acosta al BDSM com si estiguessin lligats a terra amb una goma elàstica de la cintura. Intenten sortir a tota presa cap a la recerca d’aquestes noves emocions, d’allò que han imaginat. De sobte, la goma es tiba i els retorna al lloc d’origen. Aquesta goma elàstica que els manté subjectes a la quotidianitat (l’aparent seguretat) no dóna més de si, i fins i tot ni els permet provar tot allò que desitgen (de vegades res). Algunes persones lluiten contra aquesta goma elàstica (contra si mateixes). Altres persones, en canvi, aprenen que l’única manera d’aconseguir-ho és tallar la goma. I és que sempre és més còmode que una goma elàstica t’allunyi del perill que prendre una decisió.


(Traducción al castellano) Mucha gente se acerca al BDSM como si estuviesen atados al suelo con una goma elástica de la cintura. Intentan salir corriendo en busca de esas nuevas emociones, de eso que han imaginado. De repente, la goma se tensa y les devuelve al lugar de origen. Esa goma elástica que les mantiene sujetos a la cotidianeidad (la aparente seguridad) no da más de si, e incluso ni les permite probar todo cuanto desean (a veces nada). Algunas personas luchan contra esa goma elástica (contra sí mismas). Otras personas, en cambio, aprenden que la única manera de conseguirlo es cortar la goma. Y es que siempre es más cómodo que una goma elástica te aleje del peligro que tomar una decisión.

Propòsits per a l’any nou (Propósitos para el año nuevo)

il_570xN.1038856935_ml1n.jpg

  • Ser totalment honest.
  • No entrar en jocs aliens.
  • No jutjar.
  • No obligar-me a fer res que realment no vulgui fer.
  • No obligar a ningú a fer res que realment no vulgui fer.
  • Mantenir les distàncies (tan necessàries).
  • Ser més dur.
  • Ser pacient.
  • No estar pendent en tot moment del telèfon mòbil.
  • Parlar menys, escoltar més.
  • No obrir allò que tanmateix jo vaig tancar.

(Traducción al castellano)

  • Ser totalmente honesto.
  • No entrar en juegos ajenos.
  • No juzgar.
  • No obligarme a hacer nada que realmente no quiera hacer.
  • No obligar a nadie a hacer nada que realmente no quiera hacer.
  • Mantener las distancias (tan necesarias).
  • Ser más duro.
  • Ser paciente.
  • No estar pendiente en todo momento del teléfono móvil.
  • Hablar menos, escuchar más.
  • No abrir aquello que yo mismo cerré.